Estoy de vuelta de mis vacaciones...
Después de haber leído los cientos de mails atrasados, de haber
puesto en orden las cosas pendientes y de haber tomado suficiente
coraje para seguir trabajando, aquí vamos de nuevo.
¿ Qué dónde estuve de vacaciones ? ¡ En la maravillosa Patagonia
argentina ! Bariloche, Esquel, San Martín de los Andes y otros
lugares fantásticos. Estoy tratando de hacerme tiempo para escribir
sobre el viaje y publicarlo en el web. Veremos si puedo.
Durante el viaje, que hicimos en auto y fue por momentos muy largo,
me puse a pensar en lo importante que es la música para nosotros.
Bueno, al menos lo es para mí. Justo antes de salir de viaje, en
una nueva demostración de que Murphy era un optimista, se rompió
el estéreo del auto. Es decir, nada de música durante los largos
kilómetros de ruta. Es cierto, el paisaje es increíble en algunos
lugares, pero la falta de música es algo que se siente. Sobre
todo en mi caso, que cuando estoy en mi oficina no dejo de
escuchar música un solo minuto.
Desde el punto de vista de la física, la música no es más que
un montón de ondas sonoras, puestas en algún orden particular
que nuestro cerebro reconoce como algo agradable. Por supuesto,
todos sabemos que la música es mucho más que eso. Porque asociamos
algunas canciones a ciertos hechos de nuestra vida, a ciertas
personas. Porque las letras muchas veces dicen lo que sentimos,
lo que no podemos expresar con nuestras palabras o lo que no
nos atrevemos a confesar.
En algún momento, cuando mi hija estaba terriblemente aburrida
y fastidiosa por estar sentada en el auto, empezamos a cantarle
canciones. Por suerte ella quiere tanto a sus padres como para
perdonar que desafinen lastimosamente sin quejarse. En ese
momento empecé a darme cuenta de la cantidad de letras de
canciones que cualquiera de nosotros tiene en su memoria.
Al principio parece que no recordamos ninguna, pero bastan
un par de palabras para recordar toda la canción. Seguramente
los neurólogos especialistas en el funcionamiento del cerebro
y la memoria tengan una buena explicación para esto, pero a
mí no deja de maravillarme.
La otra cosa que me fascina, como escribí más arriba, es
la facilidad con la que se disparan los recuerdos cuando
escuchamos una canción que asociamos con algún suceso de
nuestra vida. Parece que volvieramos a vivir cada momento,
cada sensación. Como disc-jockey frustrado, estoy
inmensamente agradecido a quienes hicieron posible
la digitalización de la música. Porque en esta época
cualquiera con una computadora puede crear un CD con
canciones que le hagan recordar momentos memorables.
O bien crear un regalo maravilloso para alguien
amado, recopilando canciones que cuenten la historia
de ambos. Alguien podrá decirme que esta idea aparecía
en una película, "High Fidelity". ¡ Plagio, a mí se me
ocurrió antes ! ;-) En todo caso no importa quien lo
pensó primero. Inténtenlo y después me cuentan.
Eso sí, van a notar que es mucho más fácil contar
con música una historia de amor imposible que
una con un buen final. Parece que la desgracia
es mucho mejor musa que la dicha...
Bien, ahora ya saben que también me interesa la música.
Cada vez hablo menos de física y del observatorio, pero
bueno. Ya ven que los científicos somos seres humanos
como cualquier otro. Que nos gustan las mismas cosas
que al resto y que no somos bichos salidos de un frasco.
Hasta la próxima.



